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- Casares -

25 jul 2013



















A pesar de haber viajado a Málaga todos los veranos he de reconocer que es una desconocida para mí. No hace mucho tuve la oportunidad de visitar Casares y aunque está muy cerca de Estepona nunca había tenido la ocasión de ir. Su centro neurálgico cuenta con menos de tres mil habitantes y sus casas encaladas se levantan sobre un abrupto paisaje dibujado por las sierras Bermeja y Crestellina, cumpliendo así con todos los estereotipos de los pueblos blancos, no obstante no está clasificado como tal. Entre sus atractivos su ubicación entre dos parajes naturales, uno de ellos el de la sierra de Crestellina, habitado por los amenazados pinsapos, y el otro el del valle del Guadiaro.
Sin embargo, lo que más me atrajo de este pequeño pueblo fue el encanto que me produjo pasear por sus estrechas calles siempre en cuesta donde todavía sus gentes dejan la puerta abierta, las señoras se se sientan a charlar a la fresca y los muros de los edificios, invadidos por una vegetación autóctona que aprovecha cualquier recoveco para asomarse y testigos de múltiples avatares, nos susurran hazañas pasadas haciendo más entretenido el camino. 
El ambiente es amigable, agradable y acogedor, rememora un pasado no tan lejano. El tiempo parece haberse quedado paralizado evocando momentos y sensaciones que sólo en pequeños municipios como éste aún se pueden sentir.
No puedo terminar sin mencionar a Blas Infante, hijo predilecto de Casares y padre del himno y bandera de Andalucia, con cuya descripción de Casares me gustaría concluir esta entrada : 

Sierra de Ronda. Mi pueblo está allí, en
el extremo levante de una vertiente meridional,
anidado como un aguilucho sobre lo alto de un
avanzado peñón, mirando de frente eternamente
los escarpes de África, sobre el Estrecho,[...]
El paraje que lo circunda es un mundo de rocas partidas
y de gargantas hondas, de aguas ariscas
y de grietas fértiles.
Mi pueblo, por su casco (de este modo lo llaman
sus habitantes), se asienta milenariamente
sobre el nido atalaya de una alta peña de la Serranía
como un aguilucho inmovilizado
a quien el viento sigiloso arranca y esparce el plumaje
mirando de frente con ojos nostálgicos más allá del Arroyo Grande,
que dijo Abuberk, al Estrecho de Tarifa,
las rutas de piedras afiladas como puñales
por las que fueron a la emigración nuestros hermanos,
los desterrados moriscos.  [...]




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- Fotógrafos #2: La desconocida Vivian Maier -

12 may 2013

















Observo asombrada las imágenes de Vivian Maier, una fotografa de la calle que siempre llevaba consigo una Rolleiflex y que sin saberlo ha hecho revisar la historia de la fotografía.
La naturalidad de sus instantáneas cargadas de cotidianidad y la simplicidad con que parece haber tomado sus retratos callejeros no hacen otra cosa que dejarme boquiabierta.
Hoy, es tarea difícil para muchos fotógrafos profesionales y aficionados acercarse a alguien y sacarle una foto de la manera que lo hizo ella, es todo un logro conseguirlo. No sé si por suerte o por desgracia nos hemos vuelto muy recelosos con todo lo que se refiere a nuestra intimidad, incluso estando en la vía pública.




A mi modo de ver pocas son las personas que actúan con total naturalidad y de manera desenfada ante los demás, porque hay que guardar las apariencias, dar una imagen, o por simple vergüenza, el motivo da igual, pero es que además vivimos en una sociedad en la que todo molesta y nos pasamos la mayor parte del tiempo enfadados con todo y con todos, hasta con aquello que no tiene la menor importancia, y cuando en la calle nos percatamos de que alguien con una cámara está cerca, cuan jungla se tratara, despertamos todos nuestros sentidos, ya sea para bien o para mal. Lo que es una pena, los fotógrafos que hoy puedan desenvolverse en la metrópoli como lo hizo Vivian Maier serán unos verdaderos genios que habrán sabido como pasar desapercibidos o como camelar al modelo para que se preste.
De ahí que observe entusiasmada las imágenes capturadas por la fotógrafa, la mayoría de los personajes que retrata perecen estar tranquilos, disfrutando de la calle con total serenidad, sin miedo a nada ni nadie y sin estar pendientes del reloj, sin estrés y viviendo el momemto . 






Inclusos a los niños, de los que se rodeaba bastante frecuentemente debido a su trabajo, posaron para ella sin el temor de los padres que andaban despreocupados haciendo sus quehaceres rutinarios.









De Vivian Maier se sabe poco, entre otras cosas que fotografió entre los años '50 y '90, que era culta, que no reveló muchos de sus carretes por falta de medios económicos y que además de la fotografía grababa películas y sonidos. De naturaleza curiosa, su vida parece haber girado en torno a una constante investigación o estudio de todo aquello que la rodeaba, de la vida misma y las personas que se desenvolvían en la ciudad.
Nunca pudo ver su obra completa y mucho menos expuesta. No fue muy consciente de su genialidad pero hoy se la considera una pionera por su forma de ver a través del objetivo y por sus originales composiciones.








Era una niñera que se sentía a gusto con los más inocentes, recatada por lo que se puede apreciar en sus autorretratos y algo introvertida por lo que cuentan.
Es triste que no se le haya podido conocer antes, cuando aún estaba viva. Murió en 2009, sola y en la pobreza y gracias a algunos de los niños que cuidó pudo pasar sus últimos años de vida bajo un techo. ¿Quién nos iba a decir que alguien que fue capaz de inmortalizar imágenes tan dulces, serenas y aparentemente sencillas, podría acabar sus días así?
Fue John Maloof quien descubrió en 2007 el magnifico archivo de Vivian Maier. Éste decidió gastarse unos ahorros en adquirir viejas imágenes para hacer un trabajo de investigación sobre el barrio en el que vive, reveló los numerosos carretes y abrió cajas y álbumes que habían estado guardados en un almacén guardamuebles durante años.
En un principio no fue muy consciente de lo que tenía entre las manos y en un intento por revenderlas un crítico de arte, Allan Sekula, se dio cuenta de que aquello que había adquirido tenía que mostrárselo al mundo, no podía dispersar aquel valioso fondo fotográfico.
Todavía hoy John Maloof sigue investigando sobre Maier y continúa con un laborioso y riguroso trabajo de  protección y catalogación de los 100.000 negativos que compone el archivo de la niñera.
Saturado por la cantidad de trabajo y la falta de información John Maloof decidió inaugurar un blog para consultar sus dudas y mostrar y difundir el valioso legado que posee.
Las fotografías de Vivian se han expuesto en numerosas ocasiones y ya han llegado a España, concretamente a La Sala Municipal de Exposiciones de San Benito en Valladolid bajo el nombre "Vivian Maier, Street Photographer". La exposición estará abierta al público hasta el próximo 8 de Julio así que no desaprovechéis la ocasión si la tenéis.
Anne Mourin, comisaria en este centro, explica sobre la fotógrafa lo siguiente:

"Su fotografía goza de una gran autonomía y una autoridad plena. No se la conoce mucho, pero ya ha deslumbrado hasta dar un vuelco en la historia contemporánea de la fotografía"

Esto es todo lo que yo os puedo contar pero hay algunas publicaciones que podríais adquirir por internet además de numerosos videos y enlaces a portfolios que han realizado tanto Maloof como la Jeffrey Goldstein Collection que también posee su fondo propio: 






IMÁGENES obtenidas de Internet y el sitio oficial. Los vídeos los encontraréis en Youtube y el Blog de Jhon Maloof 
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- Fotografos # 1: Los hermanos Seeberger -

11 abr 2013


Quienes me conocen saben que la fotografía en todas sus facetas ocupa un lugar importante en mi vida, por eso hoy me he planteado un nuevo objetivo, hacer una recopilación personal de fotógrafos. 


Una recopilación sin excepciones que incluya a aquellos que por el motivo que sea me llamen la atención, hayan hecho o no historia, la practiquen como hobby, la utilicen como técnica que derive en otras disciplinas artísticas, para dar una noticia y ofrecernos un reportaje o documental, o la conviertan en el medio de satisfacción para el "espiritu voyeurista" de algunos ...
He decidido empezar por unos fotógrafos que destacan en un fenómeno que hoy está en boca de muchos y está relegando a los fotógrafos de moda tradicionales, el Street Style. Os aconsejo que leáis el artículo de Mónica Parga (autora del blog Miss at la Playa) "Street Style, el otro show" y el que ella menciona en su entrada, el de Suzi Menkes: "The Circus of Fashion".
Y ¿qué es el Street-Style? La definición que hace Walesilla en juvenoide.cl es bastante clara así que  he decidido rescatarla:

"...lo que llamamos Street Style no obedece necesariamente a alguna tribu urbana, si no que se refiere simplemente, a personas que con sus looks únicos logran hacer una diferencia entre el resto en la pasarela más grande de todas: la calle."

Conocida la definición podemos hablar de quienes obtienen las instantáneas para mostrárselas al mundo. 
Cada vez son más los fotógrafos, profesionales y aficionados, muchos Coolhunters o bloggers, los que salen a la calle con la intención de sacar el mejor retrato a aquellos que no pasan desapercibidos por su forma de vestir, única, recuperadora de tendencias, divertida, o extravagante según se mire. 
Muchos de esos fotógrafos cazadores de tendencias se han hecho un nombre más o menos reconocido, son los casos de Scott Schuman, su pareja Garancé Doré, Yvan Rodyc, Tommy Ton, José Cabral o Jason Jean, y por supuesto Bill Cunningham.
El Street Style es la excusa perfecta para introduciros el tema que viene a ocupar esta entrada, la vida y obra de unos fotógrafos que sin saberlo se convertirían en los pioneros de esta tendencia a principios del siglo XX, los hermanos Jules, Louis y Henri Seeberger. 
Éstos fueron unos fotógrafos documentales franceses que supieron retratar como pocos la vida al aire libre de principios del siglo XX, ya fuera en la ciudad y sus parques, en los grandes destinos turísticos o en el medio rural, dejando para la posteridad un material gráfico que no puede documentar mejor una manera de vivir y la evolución de la moda francesa, en concreto la de los parisinos del primer cuarto del sigo pasado.
Los hermanos, de familia modesta, vivieron su infancia en Lyon, pero siendo muy jóvenes, en 1890 para ser más concretos, se trasladaron a París para estudiar dibujo en la escuela de Bernard Palissy, allí, Jules que es el mayor, demuestra grandes habilidades artísticas que no tardarán en imitar sus hermanos.
En 1894 fallece el cabeza de familia y su madre y hermana se trasladan con ellos a París. Cuatro años después, en 1898, empiezan a ganar premios lo que les animaría a dedicarse a la fotografía profesionalmente. Abren entonces su atelier fotográfico, Seeberger Frères. Además de los premios se les conceden varias becas que les dará la oportunidad viajar y conocer una Francia muy distinta a la de la capital.
Los inicios de la fotografía de los Seeberger se podrían enmarcar en el estilo fotográfico que entonces predominaba, el pictorialista que no pictoricísta, y aunque no es muy evidente que ellos lo pongan en práctica porque se acercan más al rigor y la objetividad de la fotografía documental, es innegable que reciben sus influencias al dotar a algunas de sus imágenes de ese halo que les confiere un encanto cercano a las escenas pictóricas. 
Estas características que he mencionado se pueden aprecia sobre todo en las imágenes rurales o las que  años más tarde realizan para los decorados de una empresa cinematográfica de Hollywood.



Inicialmente trabajaron para una editora de tarjetas postales para la que no sólo retratan París y sus barrios como el poético y cosmopolita Montmartre. Este empleo, además, les obligó a viajar de nuevo. Cargados con bártulos cogían el tren alejándose de la metrópoli para captar otra imagen del país galo. 
Las escenas que inmortalizan lejos de la capital se acercan mucho a la estética de la pintura costumbrista pero también a la que les empezará a hacer famosos, aquella donde los veraneantes,  paseándose y bañándose en los grandes destinos turísticos franceses, son los protagonistas.


Y si sus reportajes iniciales tienen un sentido estrictamente documental esto no tardaría en cambiar. Fue en 1909 cuando sus vidas dieron un giro para convertirse en los fotógrafos de la elegancia, como se les conocería con el tiempo. 
En 1010 algunos barrios cercanos a La Seine se inundan y las fotos que entonces tomaron denotan ese gusto de los hermanos, y que nunca abandonarían del todo, por lo documental. Este es también el periodo en el que además empiezan a introducir una novedad técnica, la placa autocroma inventada por los Lumière. Esto les iría alejando del  pictorialismo pero les mantendría en la crónica.




La revista Mode Pratique les encargará en esta misma época retratar las más bellas creaciones de la alta costura parisina, desplazando a un segundo plano las ilustraciones que hasta entonces se publicaban en las revistas de moda. De ese modo empezaron a introducirse en un microcosmos bastante alejado de su realidad, el de los casinos, las carreras de caballos, las pasarelas de moda y otros eventos de la alta sociedad, donde las damas competían haciendo gala de sus atuendos más llamativos y elegantes.   
Conocieron a Coco Chanel convirtiéndose en los fotógrafos que inmortalizaran los revolucionarios modelos de la diseñadora. Después, otras revistas como Vogue, Hermes, Vu y Jardin des Modes, diseñadores conocidos como Marcel Rochas, Jeanne Lanvin, Jean Patou y Madeleine Vionnet, y actores y actrices famosos, requieren los servicios de los hermanos. 
Ninguno faltaba a un evento de alto copete, siempre preparados con sus cámaras para hacer posar a damas y caballeros que llevaran con elegancia sus mejores galas, y a esto se dedicaron hasta su retirada. 1910 y 1920 fueron las dos décadas más fructíferas de los Seeberger.















Sus retratos, a pesar de las poses de las modelos, nos transmiten espontaneidad y naturalidad, son un fiel testimonio de una época y por ende de una manera de vivir. Los Seeberger documentan de manera clara y sencilla un periodo de la historia a través de la evolución de la moda. 
Tal es el valor documental de su material gráfico que todavía hoy el mundo de la alta costura recurre a sus crónicas fotográficas para fijarse en los diseños más vanguardístas de los grandes modistos de principios del siglo XX . 


En 1925 Jules abandona la profesión debido a su mala salud. Louis y Henri continuaron trabajando para la prensa de moda y eventos sociales hasta la II Guerra Mundial y para International Kinema Research, una Agencia cinematográfica Hollywoodense dirigida por M. Howland, quien les encarga la realización de una serie fotográfica que documentara la forma de vida de París con el fin de recrear en el cine escenas y ambientes parisinos: cafeterías, calles, tiendas, mercados, teatros,... . Estarán con este trabajo hasta 1931, año en el que a los cines llega el sonido. 
Los hijos de Louis, Jean y Albert Seeberger, se unen a la empresa familiar en 1927 y 1930 respectivamente. Esta segunda generación de fotógrafos se vería influenciada por otros como Steichen, Hoeninguen, Sougez, Laure Albin-Guyot, Lucien Lorelle, y también el cine y formarían parte de Les XV.
Sus primeras imágenes publicitarias las harían a partir de 1934. A diferencia de su padre ellos trabajarán bajo las luces de los focos del estudio además de en la calle, e introducen una serie de novedades técnicas que evolucionan a la par que el cine: el color. Los métodos que emplean para dar color son el pinatipo y la impresión carbro además de la película Kodachrome, toda una revolución fotográfica.
En 1939, con el inicio de la II Guerra Mundial, y tras casi treinta años trabajando juntos, Seeberger Frères cierra sus puertas, las que no tardarían en volverse a abrir de la mano de Jean y Albert. Ambos trabajarían de 1942 a 1950 sin embargo las imágenes que ellos inmortalizan son algo diferentes a las de sus predecesores no sólo por la técnica sino que también por la temática. 
A pesar de que sus comienzos continuaron la estela de su padre Louis y sus tíos, los acontecimientos que les toca vivir a Jean y Albert les hace volver a la fotografía documental y periodística más pura, de ese modo congelan en el papel una Francia ocupada y su liberación.
Además la prensa les encargaría reportajes sobre la vida cultural de París y en especial de las actuaciones en el Teatro  Nacional y La Ópera, donde entran en contacto con innumerables artistas a los que podrán retratar en repetidas ocasiones.
Hoy podemos encontrar las 3.045 placas de vidrio que utilizaron los hermanos en la Mediateca de la Arquitectura y el Patrimonio de París, las fotografías sobre moda sin embargo las conserva la Biblioteca Nacional de Francia en sus fondos. 
Los 3.718 negativos de Jeaen  y Albert los compró el Centro de Monumentos Nacionales. 



IMÁGENES obtenidas de Internet y la Biblioteca Nacional de Francia.
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- Adiós Stéphane Hessel -

27 feb 2013

Esta mañana nos hemos levantado con la triste noticia de que Stéphane Hessel, uno de los padres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha muerto. Él mismo, en 2010 cuando escribió ¡Indignaos! nos decía: 
"Noventa y tres años. Es algo así como la última etapa. El final ya no está muy lejos. ¡Qué suerte poder aprovecharlos para recordar lo que fueron los cimientos de mi compromiso político ...!"
He querido rescatar algunas líneas de este libro pequeño pero con un mensaje muy claro y acorde a la situación que atravesamos. Las imágenes tienen más de un año pero ilustran muy bien la idea que Hessel quiso transmitirnos antes de irse, ¡Indignemonos!, todos debemos tener un motivo de indignación, es un valor precioso.




"Todos juntos debemos velar por que nuestra sociedad sea una sociedad de la que podamos estar orgullosos"




"La instauración de una verdadera democracia económica y social, que implique la evicción de las grandes feudalidades  económicas y financieras de la dirección de la economía"


"La Resistencia propuso: una organización racional de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general, libre de la dictadura profesional instaurada a imágen de los Estados fascistas"


"Los progresos alcanzados por la libertad, la competitividad, la carrera del <<siempre más>>, todo esto puede vivirse como un huracán destructor"


"No siempre es fácil distinguir entre las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto (...). Para Verlo, debemos observar bien, buscar. (...) La peor actitud es la indiferencia, decir <<paso de todo, ya me las apaño>>. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciáles (...) la facultad de indignación y el compromiso que le sigue."



"la Resistencia lo sabía y lo exigió: defendió la libertad de prensa, su honor y su independencia con respecto al Estado, los poderes económicos o las influencias extranjeras. Esto es lo que desde 1944, todavía recogen las ordenanzas de prensa."



"Os deseamos a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. (...)  Pasa  a formar parte de esa corriente de la historia (...) Esa corriente tiende hacia mayor justicia, mayor libertad, pero no hacia esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero. (...) Si encontráis a alguien que no se beneficia de ellos, compadecedlo y ayudadlo a conquistarlos."





























































































FOTOGRAFÍA: LauraDG